lunes

Amor sin cafeína (y sin azúcar, y sin calorías, y sin sabor, y sin...)

*

¿Qué clase de amor es ese
que lejos de gritarlo al mundo
se preserva, se disimula,
se exhibe sólo ante el amado
y en absoluta intimidad?

¿Qué clase de amante-amado es ese
que lejos de compartir su dicha
se reprime, se recata,
se oculta de las miradas de la gente?

¿Alguien se puede avergonzar de sentir amor?

¿Acaso no está uno orgulloso de ese amor
y deseoso de mostrar su felicidad?
¿O es la inseguridad la causa
de tan calculado procedimiento?

Es para desconfiar...

¿Será el miedo terrible
a tener que reconocer el fracaso
ante los ojos del mundo
si ese amor naufraga?

Entonces, no estás pensando más en ti mismo
que en el amor?
¿No estás relegándolo a segundo plano?
¿Y qué clase de amor es ese relegado?
¿De segunda clase?

¿Qué clase de amor es ese
que convive con la estrategia
premeditada, estudiada,
que mide cada uno de sus actos?
¿Cómo se puede llamar amor a eso?


Dime tú a qué sabe un beso
si antes de ejecutar
te dedicas a escrutar
si el lugar es apropiado
y cuántos son los presentes
que puedan verte besar.
¿Dónde queda la sorpresa
y la naturalidad,
la pasión, el arrebato,
la locura y libertad?
Hay que tener sangre fría
para echarle el freno a eso
y posponerlo a más tarde
cuando nadie mire ya.

¿Y si el amor se me muere
después de haberlo aireado?
¿Valdré menos por tal cosa?
¿Me van a matar? ¡Qué va!
Seguro que sufriré
como todo ser humano.
Y tal cual lo expresaré.
Pero prefiero sufrir.
Todo antes que vivir
un amor descafeinado.



*El amor es un loco al que no le hace ninguna falta una camisa de fuerza, pero hay quien prefiere perder el amor antes que perder las formas...*




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