Entrada en diferido por dos cosas:
Porque es una entrada programada y...
Porque las palabras, TUS palabras, esta vez no me las dijiste en directo sino que las dejaste escritas en mis páginas públicas donde podía leerlas todo el mundo.
Estos son sólo algunos de tus comentarios a algunas de mis entradas durante cuatro años en mis sucesivos blogs:
"Vengo en peregrinación hasta tu hogar, pensando si no necesitaría yo también erigir un templo cerca del tuyo, en el que realizar mis oraciones..."
"Ando por aquí, escuchando el eco de mis pensamientos en lo que una vez fue una estancia bulliciosa..."
"¿Por qué vengo aquí?
Por ti.
Por mí".
"No te vayas. Te lo ruego. Quédate.
¿Pero es que de verdad no piensas volver?
Sigo viniendo aquí aunque no estés. Me gusta este lugar y todo lo que hay en él. Me siento más cerca de ti cuando estoy aquí."
"Hola de nuevo, susurro (susurro me llamabas entonces). Sigo aquí, nunca me he ido. Me alegro de verte de nuevo con ganas de hablar".
"Entre tú y yo...deseo que haya, como máximo, una sábana de raso".
"Soy entonces noctámbulo, pues a la luna acudo con la necesidad del sediento a la fuente, a deleitarme en su luz, que me baña y reconforta.
Las confesiones a la luna serán, como de costumbre, el medio de transporte que lleve mi corazón hasta ti".
"Sé que nunca te ha gustado la primavera...nosotros siempre hemos sido más de otoño, pero hoy llueve y el cielo se oscurece, y como si de uno de nuestros días se tratase, miramos llover por la ventana con un chocolate en las manos. Como siempre".
"En ocasiones las ausencias son forzadas, pero no por ello menos dolorosas. Sin embargo, el día del reencuentro es siempre feliz, aún dentro de la tristeza. La felicidad de estar y sentirse cerca de nuevo".
"La voz aún tiembla al recitar estos versos (de Neruda), llenos de emoción y de sentimiento. Y no pierden su significado".
"Estoy aquí, contigo. Triste, porque no puedo estar de otra manera, pero estoy. Todo mi corazón es tuyo. Ahora y siempre".
"No te vayas, aquí cerca el calor de los dos nos mantendrá vivos. No te vayas".
"En esa mano abierta no deberían depositarse céntimos, sino otra mano que dice: "ven conmigo".
Ven conmigo y allí todo lo mío, por poco que sea, será tuyo. Si tú quieres".
"Estoy orgulloso de ti.
Tropemilia besos".
"A mí me duele tu dolor, más que el mío propio. Es más profundo, más lacerante. Porque en este caso, me duele la mejor parte de mí mismo".
"El hipopótamo (refiriéndote a ti mismo) acude a tu calor, a tu llamada, con la boca abierta para besar, y aunque es más animal de agua, en el calor se siente cómodo, seguro. Está donde quiere estar".
"El hielo (que eras tú) puede ser todo eso, pero una vez en contacto con el fuego (que era yo) se transforma para siempre en otra cosa. Sin el fuego sería siempre hielo".
"Yo siempre reconocí la canción más bella en todos tus versos. Debe ser que cada letra que venía de ti se alojaba directamente en el corazón, de donde nunca sale".
"Yo siempre fui más de comer con los ojos y es por eso que te miro y te miro, a veces en silencio, otras en medio de la algarabía de mil mariposas que alzan el vuelo, pero siempre con los ojos vueltos hacia ti".
"El amor, cuando llena, cuando despierta lo más profundo, cuando se sabe sincero y real, siempre deja buen recuerdo.
La incapacidad de retener ese amor, sin embargo, sí duele. Más que nada".
"Pero después de todos los días mojados el sol siempre sale ¿o no?
Y es que por mucho que me guste la lluvia, no la soporto si es de tus ojos".
"Yo, como pez que soy, te confieso que no hace falta cebo ni anzuelo. Sólo con meter la mano en el arroyo se me puede encontrar. Y a tu mano vengo".
"Y gritaré y me mostraré, escribiré y cantaré, para que al menos algo llegue a ti".
"De puertas para adentro será todo eso y más, mi querido susurro. Con respecto a lo del cuidado fuera...no creo que necesite volver a salir fuera, si ya estoy donde quiero estar".
"Puedes dormir tranquila, pues eres tú la ninfa inspiradora que revolotea en la noche".
"El deseo es compartido. Siempre lo es, en todo momento y lugar. Te deseo".
"Te desayuno, te como, te ceno y en cada momento estás ahí conmigo, invitándome a perderme contigo, donde sólo existimos tú y yo".
"Hoy miro a la luna y le pido que dé una tregua a este corazón (a las dos mitades) y entre las lágrimas de dolor discurren las palabras: Tú eres la única vida que conozco".
"Sé lo que es que no haya otra como tú".
Todas estas cosas me dijiste...a la vista de todos, sin el más mínimo reparo y desde lo más sincero de tu corazón...

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