Madre míaaaaaaaaaa! Cuánto tiempo sin venir por aquí!!! Ainss...
Pero es que es imposible. Además del aburrimiento que me provoca, mi vida se me lleva todo el tiempo del mundo, y claro, así es imposible encargarse de algo "en serio".
Desde que empezó el año me he visto envuelta en miles de cosas: viajes a París, Amsterdam, Bremen y Hamburgo (una gozada haber podido interpretar una obra en el piano original del mismísimo Brahms). Mis estudios, desde luego, a tope como siempre (acumulando títulos). Mi trabajo en aumento, que aunque pequeñito, oyeeee, tacita a tacita me suma un sueldecito. Y encima he ganado un primer premio de nivel, relato corto, con su correspondiente chequecilllo, jejeje, así que no escribo tan mal... A todo eso, añadir mi vida más personal y privada, que me gusta vivirla de verdad, intensamente. Ni gota de tiempo para venir a este rincón.
Pero ya sabes, mi querido tú, que no me gusta dejar las cosas a medias, ni hacerlas a medias, ni la mediocridad en todo su extenso significado. Por eso tenía que venir a dar mi discurso de clausura de este espacio. Que noooooo! Que no desaparece sino que se transforma, jajaja, en otro lugar al que lo trasladé hace muchos meses. Y es que, oye, nunca se sabe si hará falta airearlo algún día...mmm...quizás...
Precisamente creo que sí ha servido este humilde blog. No se creó con ese fin pero ha servido. Sí. Y estoy contenta de que alguien haya podido superar el trauma que es estar contigo y encontrar por fin la felicidad (en brazos de otro muyyy diferente a ti, está clarete, no?). Y bien rápido...por cierto, igual que me pasó a mí. Incluso con paso por la vicaría.
No sé si tú también te has dado cuenta de eso...
Y es que, mi querido tú, después de pasar por una experiencia amorosa contigo, después del sufrimiento y la frustración que nos regalas, encontrar la felicidad en otro tú es sumamente fácil. Solamente hay que encontrar una sencilla y humilde cosa de la que tú careces: NORMALIDAD.
Y conste que no te estoy diciendo que estés por debajo de la normalidad como ser humano, eh? Todo lo contrario! En algunos aspectos eres estupendo y brillante (como tú mismo te definías) Pero sí que eres una persona A-NORMAL, vamos, que no eres normal como se debe ser sino especialito de más, en el más negativo sentido del palabro y cuando se trata de relaciones. No sólo de pareja sino en general, pero sobre todo de pareja. No eres normal, no te comportas de manera normal, y eso es fatal para el amor, que no entiende de dobleces, represiones, cálculos, rincones oscuros, bla bla, sino que es transparente, espontáneo, libre, natural, expresivo y demostrativo, NORMAL.
Gracias a dos, hay muchas personas NORMALES con las que poder compartir vida y amor y felicidad. Lo raro y malo es toparse con alguien como tú. Sólo tiene de positivo que de todo y todos se aprende.
Al final, la víctima salvada por este blog y yo, tendremos que agradecer haberte conocido. Qué cosas, verdad? Porque nos has servido como lanzadera super-rápida hacia esa otra persona-amante, hacia ese mundo tan deseado que ansiábamos tanto encontrar y que un día pensamos que lograríamos con tú (ignorantes ilusas almas de cántaro...) :D
¡¡¡TE DAMOS GRACIAS, VIDA, POR LA NORMALIDAD!!!
Y para que no creas que vengo aquí a ponerte verde per se (yo no soy rencorosa y lo sabes sino sincera y lo sabes), que sepas (cuánto saber!) que no tienes la culpa absoluta de ser como eres. No.
Tú tienes un trastorno. Yo sé cual es. Tiene nombre y todo pero no voy a hablar de eso aquí. De lo que estoy segura es de que tienes un problema y de que ese problema tiene solución si uno busca la ayuda necesaria, cosa que tú nunca harás.
Chico, yo toda la vida hablando de hielo, de armaduras, de tu traje gris ceniza, frío, tacañería-analfabetismo y/o discapacidad sentimental, etc, etc, buscando palabros adecuados a tu carencia, y resulta que tiene nombre y tratamiento!
La peor pareja que te puede tocar en la vida (dejando a un lado los asesinos, violadores, maltratadores de mujeres en general) es una persona con un problema como el tuyo. Los que tenéis ese problema sólo generáis frustración en vuestras parejas y ya se sabe que la frustración, además de ser uno de los peores sentimientos que uno pueda experimentar, genera más frustración, y más y más...
Al final la relación se hace insostenible y normalmente acaba por romperse. Eso si una no es masoquista y/o santa mártir y aguanta toda la vida ese castigo (o padece el mismo trastorno y no se nota). Y chico, si hay gente NORMAL, para qué aguantar! Ayyy, si yo hubiera conocido en aquel tiempo esta cosa...
Yo, que soy la antítesis de ese trastorno!!! Yo, que soy NORMAL!!! Y pensar que sé que pensabas que la que se salía de la normalidad era yo, eh, pillín? PUES NO!!! Siempre supe que el a-normal eras tú, aunque no tuviera la palabra exacta.
Y es que...ya lo decía antes. Eres un especialito que no reconoce que lo es. Lástima. Lo siento por ti pero sobre todo por las posibles víctimas de tu a-normalidad. De verdad que me dan muchísima pena. Sean quienes sean, ellas me dan pena. Gracias a dos y a este blog que he podido salvar a una! (Por cierto, deberías agradecérmelo, eh? que sé que ahora eres feliz con esa persona normal tan diferente a nuestro amigo común...:D)
No, no voy a dejar aquí la dirección del otro blog gemelo. Con este es suficiente para vos.
El otro, quién sabe?
Ya sólo me queda decirrrrrrrrr feliz verano, felices vacaciones, feliz vida!!!
¿Volveré por aquí? Ahhhhh, sorpresa!!! Igual descubro más trastornos mentales asociados a tu a-normalidad!
De momento y si te pica la curiosidad, puedes echarle un ojo a la alexitimia...a ver si te reconoces...
Aunque vamos...que no pasa naaaaaaaaa...que no creo que padezcas este trastorno al 100%, que hay grados, que el tuyo no es extremo, pero...pero que sepas que ser, eres!
Y con sólo un poquito de eso ya se es capaz de joder cualquier relación...ainss...qué penita, por dos!
Cómo me alegro de no ser tú...ni como tú. Esa es la verdad.
Hasta siempre, querido Stu...
No hay comentarios:
Publicar un comentario