sábado

Para quien lo lea...

*


Mi querido lector...o lectora:

Espero que después de todo lo que has leído aquí, te hayas dado cuenta de que nuestra relación, nuestro amor fue algo muy muy muy profundo, desde el más profundo y grande sentimiento.
Si no te has dado cuenta es que jamás has conocido lo que es el amor en profundidad.

No se trataba de una tontería. No era un juego. No fue nada trivial, nada pasajero, nada débil, nada frívolo, nada superficial, nada enmascarado por la mentira o la apariencia.
Todo lo contrario, fue explosión del corazón, sorpresa continua, germinar de alas, descubrimiento mutuo de lo más hermoso, de lo que marca para siempre.
Todo salió del alma con absoluta sinceridad, con gran pureza e intensidad, por lo que fue una realidad auténtica, una huella primigenia sobre un escenario virgen. Una ópera prima que jamás se olvida. Después de esa obra las impurezas van ensuciando nuestro yo. Es como el paso de la infancia inocente a la picardía y la maldad adultas. Hay cosas que ya no vuelven a ser las mismas una vez han pasado por nosotros.

Nosotros teníamos planes de futuro. Nos veíamos juntos toda la eternidad, viviendo juntos, creciendo juntos, envejeciendo juntos, y además con todas las ganas puestas en ello. Eso deseábamos, eso queríamos por encima de todo y de todos. Nuestros planes incluían una forma de vida que ambos detallamos entre nosotros con todo el placer y el consenso del mundo. Eso es amor. Y era su máxima aspiración, su máxima ilusión, su razón de vivir.

Ya ves que yo para él era perfecta.
A él le faltaba mucho - en cuestión de amor - para alcanzar la perfección a mis ojos. No estaba a mi altura de ninguna manera en ese sentido.
Fue un duro golpe para su ego asumir que jamás lo estaría finalmente, por motivos que no voy a dejar escritos aquí por no perjudicar su imagen, de la que tanto se cuida.
PERO si yo hubiera querido, estaríamos juntos y nuestra relación habría durado toda la vida.


Lo peor que puede pasar en una relación amorosa es que uno se quede en el conformismo, en la resignación, en la mediocridad, con las ganas, por no "molestar" u "ofender" al otro con peticiones y sugerencias. Y es un error pensar que no se puede pedir más al otro de lo que da (porque el amor no se niega a nada, se da todo, es más se da con sólo intuir lo que el otro desea sin esperar a que se lo pidan). Si nos conformamos, siempre llevaremos a cuestas las carencias que al final serán los verdaderos verdugos de la relación y dejarán la fiesta del amor sin música, sin luces de colores, sin maripositas...sin magia. Una fiesta de esas en las que se ha derrochado todo medio material para que sea estupenda, pero...en la que todo el mundo se aburre.


Igual hoy él es perfecto. Yo no lo sé. No es de mi incumbencia.
Yo lo dudo. Pero todo depende.
Todo depende de lo que tú entiendas por perfección.
Pero cuidado! La línea que separa la supuesta perfección (que uno ve o quiere ver o necesita ver,o lo que es lo mismo, agarrarse al clavo ardiendo) del conformismo es tannn difusa, que puede llegar a confundirse una cosa con la otra.
Ya sabemos todos de la ceguera amorosa...que luego pasa factura en forma de lastre, que impide moverse a sus anchas a esa cosa por y para la que vivimos: la felicidad plena.

¿Vivir la vida esperando que el otro nos de por fin lo que deseamos del amor? Ni de coña.
¿Tirar siempre de él para que caminemos al mismo paso? Ni de coña.
¿Tener que sacarle las cosas a la fuerza? Ni de coña.
¿Pasar la vida resignada con lo que hay porque no encuentro otra cosa, porque se me pasa el arroz, por aprovechar la oportunidad de tener pareja? Ni de coña.

Lo que no ha sucedido naturalmente a las primeras de cambio, no sucederá ya jamás por más años que pasen.
Y los milagros no existen. De eso puedo dar fe.
Hay personas que no cambiarán nunca, ni siquiera por amor. Ellos se lo pierden por cobardes. Y se lo hacen perder a la persona que tienen al lado y se ha resignado y conformado con ellos. Es la cobardía de comer sólo pan cuando la mesa está llena de manjares, no sea que probarlos le siente mal...jajajajaja!
Pues nada, pan! Si sólo quieres pan...allá tú. Pan con pan...
Yo prefiero probarlo todo. Comer de todo, que los dos probemos y comamos de todo y así poder elegir los que nos gusta a los dos para comerlo todas las veces que nos apetezca :P





No hay comentarios: