*
Cada vez que te cruces con un perro de cierta raza, te acordarás de mí.
Cada vez que aparezcan ciertos animalitos, te acordarás de mí.
Cada vez que mires la luna desde tu ventana, te acordarás de mí.
Cada vez que oigas música clásica, te acordarás de mí.
Cada vez que acudas al auditorio, te acordarás de mí.
Cada vez que escuches o veas cierto instrumento, te acordarás de mí.
Cada vez que suenen miles de canciones, te acordarás de mí.
Cada vez que veas el mar, te acordarás de mí.
Cada vez que tengas delante ciertas comidas, te acordarás de mí.
Cada vez que te sientes delante de tu ordenador, te acordarás de mí.
Cada vez que te autorretrates con la cámara, te acordarás de mí.
Cada vez que elijas camisa de cuadros, te acordarás de mí.
Cada vez que se te aplaste el pelo, te acordarás de mí.
Cada vez que escribas esa palabra que tú escribías con B, te acordarás de mí.
Cada vez que alguien luzca cinta negra en su cuello, te acordarás de mí.
Cada vez que veas una silla de playa, jejeje, te acordarás de mí.
Cada vez que tropieces con una rubita de pelo corto, te acordarás de mí.
Cada vez que veas un sauce llorón, te acordarás de mí.
Cada vez que falte la alegría en tu vida, te acordarás de mí.
Cuando comas gominolas de ositos, te acordarás de mí.
Cuando pases por delante de cierta tienda de regalitos, te acordarás de mí.
Cuando visites ciertos países, te acordarás de mí.
Cuando escuches el nombre de cierto continente, te acordarás de mí.
Cuando practiques cirugía con alimentos caducados, te acordarás de mí.
Cuando en tus manos caiga algún poema, te acordarás de mí.
Cuando bosteces y te despereces en tu silla sin parar, te acordarás de mí.
Cuando esa silla te tire al suelo, te acordarás de mí.
Cuando recuerdes tu espacio, tus letras, te acordarás de mí.
Cuando te encuentres bajo un techo de cristal, te acordarás de mí.
Cuando te abraces a los cojines de tu cama, el amarillo o el verde, te acordarás de mí.
Cuando veas un mimo con nariz de payaso, te acordarás de mí.
Cuando oigas o pronuncies ciertas palabras, te acordarás de mí.
Cuando pienses en auroras boreales, te acordarás de mí.
Cuando veas en carnaval ciertos disfraces a juego, te acordarás de mí.
Cuando creas que tu pelo está muy largo, te acordarás de mí.
Cuando lances al vuelo las hojas otoñales del suelo, te acordarás de mí.
Cuando tu madre te sorprenda besando a la webcam, te acordarás de mí.
Cuando alguien te cuente un cuento, te acordarás de mí.
Cuando hagas dibujitos y "croquis", te acordarás de mí.
Cuando alguien te cante una canción, te acordarás de mí.
Cuando quieras afinar la guitarra, te acordarás de mí.
Cuando te palpes cierta cicatriz en cierto lugar, te acordarás de mí.
Cuando te encuentres solo y triste, te acordarás de mí.
Cuando en tu vida se cruce Neruda, Chopin, el kiosco de música, un osito con parches, la lluvia, el otoño, la montaña, Sting, un cura con alzacuellos, el rey de la selva, el olor a Agua, un escaparate de lencería; cuando abraces por detrás mirando por una ventana, cuando se nombre mi ciudad, mi pueblo, veas pelis orientales en V.O., mires a través de tu ventana el atardecer, observes los árboles que tienes debajo de casa, te tomes un cacao caliente, se hable de los personajes de La Odisea, te compres por fin un buen champú, te pongas los calcetines blancos, recojas la ropa del suelo con los pies, cocines pollo al horno, vistas una bata blanca de jefe, un pijama que parezca de chica, unos gallumbos de color naranja o con corazoncitos, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc, etc...
Te acordarás de mí.
Son tantas y tantas cosas las que fueron de los dos!
Incluso si alguna vez paseas por ciertos lugares de tu propia ciudad, te acordarás de mí. Tú me los mostraste de la mano, incluso yo subida a ti y dándome besos a cada paso. Claro que te acordarás de mí...
No hay comentarios:
Publicar un comentario