jueves

Fue sin querer...y luego queriendo

 *


"Fue sin querer. Es caprichoso el azar. No te busqué ni me viniste a buscar". Así lo cantan Serrat y Noa en una canción, ¿te acuerdas?.
Y así ocurrió con nosotros, fue sin querer el encontrarnos, gracias al azar. El azar nos puso a uno frente al otro en un momento dado sin que buscáramos nada ni a nadie. Al menos yo no lo buscaba ni lo deseaba. Era corriente en aquel tiempo toparse con muchos blogs nuevos que curiosear.
Pero el azar acabó ahí su trabajo. Era normal mirar blogs y desecharlos como posible lectura cuando no te gustaban, que era la mayoría de veces. En nuestro caso, a ambos nos gustó el blog del otro y tomamos la decisión de quedarnos a mirar. Entonces fue ya un sin querer queriendo.

Y nos miramos mucho a través de las palabras. Tanto, que quisimos dejar constancia de nuestro paso furtivo y empezamos a comentarnos nuestras entradas. No sé quién fue el primero en hacerlo, entonces no tenía importancia para mí. No lo recuerdo y nunca lo recordé. El caso es que pudimos haber pasado de largo y en silencio y no lo hicimos.
A mí me gusto más la forma que el contenido de tu espacio. La redacción y la narrativa eran impecables. Sencillo y fácil de leer. Se te adivinaba buen narrador, inteligente y sin florituras. También un especial sentido del humor muy tuyo. Me encanta la gente con sentido del humor. Pero en realidad no ponías nada personal, con lo que no se te podía conocer a través del blog como persona. Una vez pusiste una foto de perfil, era lo único que vi de ti, pero la quitaste de inmediato. Para quien te conozca sabrá que es muy de tu estilo no mostrarte abiertamente ni mostrar tu interior, tus sentimientos, etc. Digamos que era un blog amable y ameno, pero no destacaba porque se descubriera la persona que había detrás de las letras sino por las letras mismas.
Mi blog era todo lo contrario. Sentimientos a flor de piel, emociones, vivencias, pensamientos, todo ello bajo la forma de poema, relato, cuento, opinión directa y abierta, humor con el que te descojonabas... Era yo, transparente, como decías. Se podía adivinar mi personalidad leyendo mi blog. Además estaba lleno de fotos mías. En este caso, a ti no te atrajo la forma de mi sitio sino el fondo, lo que se expresaba allí. Te fascinó enormemente. No sé si también te fascinó mi imagen, pero podías verme, al contrario que yo a ti. Si yo hubiera tenido cara de pez globo no sé si te habrías empeñado tanto en la conquista, ejem, nunca lo sabré, XD

Tus comentarios eran amables, tiernos, con cierto punto de admiración por mis escritos y mi persona, cariñosos, como dejando ver tu interés por todo lo mío. Realmente estabas fascinado. Una vez me dejaste sorprendida cuando me dijiste en uno de tus comentarios que habías leído todo mi espacio de principio a fin. ¡Mi espacio era enorme! Más que el tuyo. Había mucho mucho que leer. Y mis entradas eran muy muy largas. Haberte tomado la molestia y haber tenido la paciencia para hacer eso me demostró de nuevo un interés especial por mí. Me veías en las fotos, sabías lo que sentía y pensaba, pero querías conocer por qué escribía todo aquello, conocer qué me llevaba a escribir así, saber de mi vida, mis circunstancias. En definitiva, conocerme más, directamente, a fondo. El atractivo y el interés iban en aumento a medida que pasaban los días. Te enamoraste de unas letras, de lo que expresaba con ellas, de lo que imaginabas de la persona que había detrás de aquel lugar.
En una ocasión quise dejarte algo en un comentario y no pude. En aquel momento, mi torpeza con esta máquina era el pan de cada día. Fue entonces que te faltó tiempo para colocar tu dirección de correo en tu blog para que yo lo recogiera. Ahí, en primer término, bien visible. Así me lo hiciste saber en otro comentario. Hasta ese momento jamás habías puesto tu dirección en el blog. Lo pusiste por mí, para mí, sólo para que yo me acercara más a ti. Estabas deseando, se notaba. Y así lo hice.
Te escribí donde me dijiste para enviarte aquello y aproveché para comunicarte que no te preocuparas, que no te molestaría, sólo quería enviarte eso y nada más. Y entonces de nuevo aprovechaste para conseguir ese acercamiento que deseabas diciéndome que te encantaría que te molestara las 24 horas del día. Esa fue una directa muy directa, un anzuelo con buena carnaza, morenito, jeje. Tanto te atraía, que no pensabas escatimar en lanzamiento de anzuelos hasta conseguir tu propósito ;)

Piropearme con tus comentarios, leerte todo mi blog, darme tu correo y luego desear que te molestara las 24 horas...Estaba claro que deseabas conocerme por encima de todas las cosas, ir más allá, enamorarme.

Empezamos a tener contacto a través de los emails. Pero no era suficiente. Así que me invitaste a chatear como el que no quiere la cosa, vaya, de una manera muy sutil. No es tu estilo lanzarte a tontas y a locas. Tú lo meditas todo antes de hacer nada. Tienes que estar muy seguro de algo para decidirte a actuar. "Cuando quieras estoy en messenger...si quieres, yo siempre estoy conectado", etc, etc.
Y así sucedió. Y desde ese instante todo nuestro tiempo estuvo dedicado a encontrarnos, a descubrirnos, a querer queriendo a todas horas, todos los días durante años. Y seguías fascinado después de "conocerme". Más. Te fascinaba todo de mí antes de contactar directamente conmigo y, después de conocerme pudiste comprobar que todo lo que te había enamorado antes, lo que probablemente habías imaginado de mí, era exactamente como lo habías imaginado. Yo era tal cual deseabas que fuera y habías especulado. Te enamoraste de mí al imaginarme y después te enamoraste de mí al conocerme. No me extrañó que un día me dijeras vía mail que me querías ya antes de conocerme.

Luego me sorprendiste dándome más, mostrándote por la cámara web en todas las ocasiones. Querías que yo también te conociera tal como eras, tu físico, tu voz, tu rincón desde el cual me lo ofrecías todo. Podría describir cada detalle de tu habitación, todo me lo enseñaste. Puedo recordarte de todas las maneras posibles. Tus movimientos, tus gestos, todos los detalles que te rodeaban, el interior de tu armario, todo, tus libros, dibujos, la ropa que llevabas cada día, tu eterno albornoz, tus pijamas, tu ropa interior, tu intimidad, tu cuerpo...

Después de todo lo narrado aquí, está claro que fuiste tú quién quitó el pestillo a la puerta que nos separaba, quien hizo todo lo posible por el encuentro, quien me tiró los tejos desde el primer momento.
Y así viviste, feliz conmigo, fascinado conmigo, siempre ansioso por que estuviéramos "juntos" cada día. Yo era tal cual me imaginaste antes de poder entablar nada entre nosotros. Tal cual me veías en mi blog. Yo no escondía nada y eso era precisamente lo que te enamoró, ser yo misma, ser como era, ser como soy.
Lástima que a mí me sucediera todo lo contrario. Con el tiempo pude ver que no eras lo que había imaginado yo de ti. Como pareja amante dejabas mucho que desear. No estabas a la altura de lo que yo esperaba ni de lo que yo era, nunca lo estuviste. Te quedabas corto, mediocre como pareja. Te falta vitalidad, pasión, alegría, locura...todo lo necesario para que el amor no deje de crecer ni de ser algo divertido, dinámico, novedoso, mágico, siempre, siempre, siempre . Y así fue que me fui decepcionando, desencantando hasta el punto que tuve que dejarte a pesar de amarnos inmensamente.
Uno ama para ser feliz, para disfrutar de cada instante, en cada momento, no para esperar cosas que deseas y no llegan, ni para sufrir echando de menos tantas otras absolutamente imprescindibles y vitales para el amor. El amor es una forma de vida y hay que saber vivirlo, como vivir la vida misma, de la mejor manera posible poniendo todo de nuestra parte para ser felices. No hay más misterio que ese.
Tú hubieras deseado pasar el resto de tu vida a mi lado. Yo era quien te daba vida, yo era el motor de tu vida. Y yo también lo deseaba, pero...

Aún así fue una historia de amor muy muy bonita (mientras duró mi empeño en encontrar lo que jamás tendrás). Pero sí que fue muy bonita. Desde dentro hacia afuera, como suelo decir, enamorándonos de la persona interior, de su alma primero a través de todo lo que nos expresábamos con palabras, sin importar el físico que nos envolvía y otras cosas externas, al contrario de como suele suceder en la vida cotidiana, donde uno suele acercarse a otro dependiendo del atractivo físico que le provoque para después conocer el resto. Nosotros conocimos y compartimos primero nuestro modo de sentir, de pensar, de entender la vida. Y cuando uno se enamora así, desde dentro hacia afuera, el amor es muy auténtico, muy profundo, muy sincero...Yo te quise de verdad, como quiero ahora, nos quisimos de verdad. No creo que jamás hayas sido tan sincero y tan abierto con otra persona. Cuando tienes a alguien delante de ti, la comunicación es más superficial, aunque parezca paradójico. Muchas cosas se quedan dentro. Cuando no tienes más que palabras, ellas lo dicen todo. Todo lo que sentimos y pensamos. No se queda nada dentro porque además de decir hay que explicarse. No, no creo que seas tan sincero y tan abierto, tan tú mismo sin maquillaje, sin armadura, sin teatro, sin pudor con nadie nunca en tu vida. Más bien eres todo lo contrario, alguien que se esconde detrás de sí mismo para que nadie pueda conocer la verdadera naturaleza que hay en tu interior, a veces no tan perfecta como quisieras...Siempre serás así. Una pena, pero cada uno es como es...y no se cambia de naturaleza por propia voluntad. Es algo que nos acompañará siempre. Lo siento por ti...y por quien quiera que sea que te acompañe en tu vida, que será más de una porque más de una te dejará. Eso si no ha ocurrido ya...
No. No te deseo fracasos. Tú sabes perfectamente que el rencor no habita en mí, y que soy capaz de perdonar siempre a mi mayor enemigo. Por cierto, otra de mis cualidades que te tenía fascinado. Pero tampoco les deseo a ellas vivir un amor mediocre cuando se puede vivir el amor en todo su maravilloso esplendor. Ya sabes, me solidarizo con las mujeres que se acerquen a ti esperando lo que no tienes, a la par que siento por ellas algo de pena. Ainss...

Y esta ha sido mi dosis de verdad de hoy, que me siento alegre y parlanchina :P







No hay comentarios: