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Es paradójico, pero en la ausencia uno siente la presencia de manera especial. Es como si al ausencia fuera sustituida por la imagen y el pensamiento constante en la otra persona.
Así era entre nosotros. Nuestro pensamiento estaba siempre ocupado, lleno del otro.
Tú lo expresabas escribiéndome...
Cómo te echo de menos hoy. Es increíble...
En tu ausencia te tengo más que nunca. Y siempre conmigo, allá donde voy, aquí donde siento (el corazón)
Una vez más estoy, por si estás. Parece que no estás, aunque tú siempre estás, aunque no estés ¿estamos?
Hasta que llegaba la hora del encuentro deseado.
Pero bueno, aquí estoy. Y tú estás ahí Todo me parece mejor ahora.
Y nuestras despedidas no eran más que la continuidad de ese deseo de permanecer siempre juntos. Para ello teníamos un punto de encuentro íntimo, la luna, al cerrar los ojos, al meternos en la cama y soñar el uno con el otro. Despiertos, y con suerte, también dormidos. El pensamiento y el deseo como punto de encuentro constante.
Satisfecho de haberte sacado una sonrisa esta tarde.
Y ahora, a encontrarnos... vennnnnn
Así era la despedida. Una bienvenida a través de la mente, en la intimidad de cada cual. Tú me ofrecías tu mano alargándola hacia mí antes de irte a encontrarte conmigo de nuevo en tu deseo. Recuerdo la expresión de tu cara al realizar ese gesto de invitación...
Dándole vueltas a tu figura echada sobre la mía, en la calma que sigue a la tempestad que son nuestros encuentros. Todas y cada una de las veces que te hallo a un pensamiento de distancia. Todas.
Siempre juntos, siempre unidos. Unidos por el pensamiento, por el deseo, después de haber estado unidos por la palabra. Buscando un remanso de paz y soledad a cualquier hora del día para zambullirnos en la ensoñación cerrando los ojos y pensando en encuentros futuros... Mientras tanto y echándonos de menos, hacíamos el amor apasionadamente...siempre como si nuestros cuerpos estuvieran pegados el uno al otro...
Luego, otra vez al encontrarnos, reviviríamos esos momentos de viva voz para placer y felicidad de ambos, deseando que todo se hiciera pronto realidad.
Te echo de menos. Ya sabes dónde buscarme, en el lugar donde siempre esperamos. Allí voy ahora. Ven conmigo, te lo ruego...
Letra en negrita literal, tuya, como siempre, sincera, sin censura, desde tus adentros...
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