*
Vamos a ver...todos nos hemos sentido decepcionados por alguien alguna vez. Y todos hemos decepcionado a alguien alguna vez. ¡No somos perfectos! Puede que hayan razones de peso cuando alguien te decepciona, no crees? También hay que preguntarse por qué te decepciona alguien, cosa que me temo no hacemos nunca.
Y es que es fácil ver la pajita en el ojo ajeno y no darse cuenta de la viga en el propio. Igual somos decepcionantes para la mayoría de la gente y no nos damos cuenta.
*
Cuando te conocí, no te conocía (obvio). Por lo tanto, no podías decepcionarme. Había que conocerse para eso. Y cuando fui conociéndote llegaron los primeros brotes de decepción, a los que no quise dar importancia, pues soy persona paciente y comprensiva, además de ilusa, y siempre espero de los demás algo bueno. Así, después de las primeras decepciones - a las que quité hierro porque no las consideraba determinantes, pensando que realmente no eras tan así como te mostrabas sino que todo llevaría su tiempo de acomodo en el otro - llegaron otras decepciones más contundentes. Con el paso de los meses, años y de los momentos vividos, me di cuenta de que no cabía esperar que fueras de otra manera. Eras como te habías mostrado en un principio, y yo, tonta de mí, esperando que el tiempo y la confianza traerían al verdadero tú, al maravilloso y estupendo tú. ¡Y mira que te di oportunidades y tiempo!
*
Y así fue como llegó la decepción gorda, la desencadenante de que finalmente te dejara. Después de la suma de decepciones, intercaladas entre otros muchos momentos buenos (todo hay que decirlo) me di cuenta de que el que fuiste en un principio y que empezó a decepcionarme, eras realmente tú, y que jamás hubo lugar a esperar nada más que eso, lo que eras. Es lo que eras, lo que eres y lo que siempre serás. Hay parcelas de uno mismo que jamás cambian y las lleva uno consigo toda su vida para bien o para mal.
Cualquier otra persona te habría dejado con las primeras sospechas, pero es que yo siempre he sido, soy y seré un alma de pollo, como dices tú, y me la pegarán con queso mil y una veces. Y tampoco cambiaré esa parcela porque sencillamente soy así.
*
Efectivamente, también llegó un momento en que yo te decepcioné (como ves, no estoy aquí para echarme flores ni me escaqueo cuando escribo, sólo digo la verdad). Fue en un momento dado y por algo concreto que deseabas que yo te concediera y que no voy a mencionar aquí por no dejarte más en evidencia. Tú mismo me lo dijiste una vez, cuando ya nada tenía remedio (lo de tu decepción por aquello tan previsible). Por lo demás, siempre dijiste que yo era perfecta y estabas encantadísimo conmigo. Hasta el último momento, quiero añadir con énfasis. Pero dime, ¿Qué podías esperar de una persona que había estado esperando cosas de ti y siempre la decepcionaste? ¿Se puede esperar de una persona a la que decepcionas cada dos por tres que no te decepcione nunca, que te conceda todo lo que deseas? NO. Sin embargo, estoy segura de que esa pajita en mi ojo que tú viste UNA SOLA VEZ, por una sola cosa, te molestó y le otorgaste toda importancia. ¿No te has parado a pensar nunca que esa decepción que te causé no es sino la consecuencia de tus propios actos? Tú eres el culpable, todos somos culpables de las consecuencias de nuestros actos. Si no querías decepción, haberte comportado de otro modo. Es simple y avisado estabas. Pero claro, eso de tener que poner de tu parte...lo que te cuesta! Pues nada, recogiste lo que sembraste, ni más ni menos.
*
Tú eres culpable de la decepción que te causé y de muchas otras decepciones que te causaron otras personas (casi todas, por tu grado de exigencia y tu radicalismo mental y tu intransigencia con la gente que no es como tú). Tú y sólo tú. Porque tu comportamiento es como es. No se puede ser como tú eres ni pensar como tú piensas ni tomarse las cosas como tú te las tomas y al mismo tiempo ser feliz y hacer feliz a alguien. No eres perfecto, no esperes de nadie que lo sea contigo. Date cuenta de una vez por todas de que cargas con un pedazo de viga de muchas toneladas metida en tu ojo. Y cuando escuches hablar de la decepción, que no se te llene la boca de victimismo, de sufridor de decepciones continuas. Mejor cállate y piensa que para otros, tú has sido la gran decepción, un ser finalmente decepcionante.
*
Yo aprendí una lección contigo: cuando alguien te decepciona, una vez o varias (mejor no dejar que lleguen varias), hay que abandonar de inmediato, cortar de raíz. No se puede esperar ya nada bueno por más positiva y paciente que una sea. No vale la pena. Esa chica fue más lista que yo. No aguantó tanto para nada. Hizo bien.
*
Tú, aunque no cambies nunca, espero que al menos seas consciente de tu parte de culpa en las reacciones adversas y en tu contra que provoques en los demás. Mira tu viga en el ojo por una vez. Y si no consigues verla, háztelo mirar porque seguramente el problema eres tú y no los otros, que parece que para ti siempre son los otros los malotes.
*
¿Y por qué escribo esto hoy? Porque yo me entiendo y tú me entiendes...
Primero porque me da la gana. Y segundo, porque no hay nadie que te conozca tan profundamente como yo para poder escribirlo. Ni amigos, ni compañeros de trabajo, ni conocidos ni amores hasta el momento, te conocen así tal cual eres sin aderezos. Con los amigos es normal, no tienes por qué decepcionarlos, al fin y al cabo ellos no se plantean compartir toda una vida contigo. Sencillamente tus fiascos se la sudan, al igual que a compañeros de trabajo y conocidos, siempre que no decepciones metiendo la pata con ellos en su terreno (que no sería la primera vez). Pero nunca le dará igual a una persona que te ame. Yo la compadezco desde ya.
*
Así que ya sabes, admítete como animal decepcionante de compañía y cállate cuando se hable de ciertas cosas, no sólo de esta. Ni siquiera opines, ya que eres la última persona con derecho a hablar de ellas como si fueras víctima absoluta y jamás verdugo. Tú no eres quien para dar lecciones a nadie, al menos como persona. A mí me lo reconociste en cientos de ocasiones, que no eras nada bueno. Y tenías razón, aunque yo me negara a verlo y te ayudara para que no fueras así (tarea inútil). El amor es ciego (hasta que te operas y recobras la visión objetiva). Incluso una vez lo escribiste para el público que te leía. Una de esas veces que te reconociste sin tapujos (y cómo te dolía ver al del otro lado del espejo y enfrentarte a él, que no era otro que la peor parte de ti mismo...) y admitiste tu decepcionante interior:
"Mala persona.
Mal hijo.
Mal amigo.
Mala pareja.
Mal estudiante.
Mal deportista.
Malos sentimientos"
Eso escribiste (no recuerdo si en ese orden). Eso sentías que eras. Malo para los demás y para ti mismo. Y ahora sé que no estabas muy equivocado (no significa esto que siempre fueras así, claro que no! pero asusta la cantidad de veces o el porcentaje en el que sí lo eras, de ahí que resulte digno de mención -por ser algo destacado en ti- en este lugar de palabras para el hielo). Mientras, yo no hacía otra cosa que poner paños calientes, inyectarte mi energía positiva, ser tu pañuelo, tu hombro donde llorar, tu lugar seguro donde refugiarte, intentar convencerte de que eso no eras tú. Y es que yo no podía creerlo entonces, cuando tú lo reconocías sin dudarlo (hay que ser alma de pollo, sí). Te reconocías mediocre como persona y decepcionante. Sí, alguna vez te bajaste de tu trono, donde tanto te gustaba estar sentado. Me temo que sólo he podido presenciarlo yo. Debo decir ¿¡Qué honor!...o ¡Qué horror!? ÔÔ
*
Hoy, sólo tú y yo sabemos de qué hablo concretamente, pero quien lea entenderá el concepto...
Ahh, y espero que en el trabajo recibas muchas lecciones de humildad, ya que estás rodeado de gente más válida que tú y lo sabes. A ver si se te baja ese ego, al menos en esa faceta de tu vida, y no decepcionas ahí... Pero no te acomplejes tampoco, que es normal no ser siempre el mejor en todo, hombre. ¡Aprende! Porque en otros aspectos de la vida ni has aprendido ni jamás aprenderás... Lástima de coeficiente intelectual...
*
¡Qué decepción! ¡Qué triste y absurda decepción!
*
A mí ya no me afecta ni me puede afectar, tampoco me interesa, y si sigues siendo un fraude como persona, incluso para ti mismo, lo único que puedo decir es: peor para ti.

No hay comentarios:
Publicar un comentario