Hace mucho que no paso por aquí. El trabajo, que gracias a dos no falta. La pereza, que cada vez es más grande. Y mi tiempo libre, que me absorbe muchísimo porque es lo que más me importa. Mi vida personal.
Pero hoy, casi recién llegada de una de mis (nuestras) escapadas, vengo a traerte un regalo porque al verlo me acordé de ti. Nooo, no en modo sentimental, como podrás imaginar. Me acordé de ti porque para ti era algo que te hubiera gustado ver. Siempre te han gustado los castillos y la épica. Y este castillo te encantaba.
Supongo que no lo has visitado (todavía) y de verdad que quedarías extasiado ante tan bello edificio, por fuera y por dentro, inmenso, además del entorno precioso donde se ubica.
Y pensando en los castillos de piedra y en esos otros que uno se construye en la mente, que no en el aire, podría decirte que jamás hay que dejar de lado las cosas que alguna vez nos hicieron ilusión. Perder esas cosas es como perder gran parte de lo que fuimos y somos, de nuestra esencia profunda, de esa niñez que siempre conservamos y nos hace felices por momentos como justamente lo hacía cuando éramos niños. No debemos dejar que el trabajo y la obligación ocupen todos los primeros puestos en la lista de prioridades de la vida, de nuestra vida. Al contrario, te diría que nunca borres de esa lista ni bajes de puesto esas cosas que para mí por lo menos son lo más importante.
La felicidad de verdad, que afortunadamente nos regala la vida aunque sea a ratos, se compone de ellas. No de otras cosas.
Me pregunto si, como dijiste una vez, al acabar con tus obligaciones de estudiante retomaste tu idea de construir ese castillo de piezas. Si lo llevaste a cabo. Tú querías reproducir Neuschwanstein...
Y tristemente supongo que has dejado muchas cosas atrás. No lo has hecho, verdad? El "no tengo tiempo con tantas obligaciones" es el primer paso para perderse las cosas bonitas de la vida. Y tú nunca has sabido vivir plenamente. Por eso te vuelves viejo antes de tiempo, mi querido...mmm...iba a escribir tu nombre...
Es importante lo que haces, sí, el trabajo, el adquirir conocimientos, el escalar puestos en tu concepción de ti mismo como ser inteligente y válido, y ante los demás. Pero cuando alguien coloca eso en primer lugar está equivocándose en el camino hacia la felicidad. Eso sólo proporciona un estatus intelectual y/o profesional, puede que económico ¿Pero qué es eso comparado con ser, SER, vivir, VIVIR, la libertad de VIVIR y DISFRUTAR la VIDA siendo lo que uno es realmente y haciendo lo que a uno realmente le apetece?
Espero que si no estás viviendo ya (ya sabes lo que es para mí la vida, vivir, ser feliz...) y aún no tienes a alguien con quien compartir esas cosas únicas de cada cual, en un futuro te sea posible ir a ese mundo de castillos con alguien. Es lo mejor, contemplarlo y disfrutarlo desde la doble y a la vez única perspectiva de dos que contemplan juntos la misma cosa hermosa. Y si tienes a alguien con quien compartirlo, a qué estás esperando? El castillo no se caerá, pero sí los años sobre ti, y esos no vuelven jamás.
De verdad te lo deseo porque en algún momento, quizás durante unos pocos años a mi lado, sí soñabas con castillos, caballeros y dragones, con piezas de construcción, muñecos y todo lo que en definitiva nos hace ver el mundo de una manera mágica y maravillosa. Yo conseguí que vivieras plenamente desde adentro, que es por donde se empieza a vivir.
Ya ves, hoy vengo y te hablo como si la magia aquella todavía estuviera presente entre nosotros, pero no. Es sólo que yo siempre expreso lo que pienso y siento. Y no tengo rencor a pesar de todo. Ni me avergüenza nada. Esta vez he pensado en regalarte este castillo...y si me permites, mi humilde consejo. Siempre me admiraste por mi forma de vivir y entender la vida. Aprende.
Haz un esfuerzo alguna vez y ¡no te lo pierdas! Y sigue pensando en aquel que está todavía por construir. No lo dejes, no te abandones, que la vida te envejece rápido si se lo permites! Haz muchos castillos, aunque sea en el aire...de momento.
Te iba a mostrar más castillos...en la tierra (esa), pero ya no tengo más ganas de escribirte por hoy. Mi vida sigue en otra parte, no aquí :)
¡Tschüss!
(¿Sabes que doy clases en alemán y en inglés? Ya ves cómo aprende la pequeñita, aunque no sea tannn lisshhhta como tú, señor Larousse-130, jajaja)
No hay comentarios:
Publicar un comentario