lunes

Memoria de mi memoria

*


Grande es mi memoria.
Grande y fuerte.
No quiero que mi memoria se pierda,
pues es el certificado de mi vida,
de mi propia historia.
En la memoria está la verdad.
Una verdad que no pienso dejar a la deriva.
Grande es mi memoria
y más grande mi deseo de conservarla.
No dejaré que sea ultrajada con recortes
al antojo de nadie.
Ni que nadie la oculte,
la reinvente,
la tire,
la desprecie,
la manipule a su favor.
En mi memoria está escrita la historia,
la tuya y mía y nuestra.
Y no sólo en mi memoria
sino en miles de páginas
que fueron blancas alguna vez.
Blancas e ilusionadas.
Nuestra historia se escribió
con las palabras de las que se nutre
una amorosa unión.
El amor.
Literalmente.
Cronológicamente.
Con tu azul y mi negro.
Y la palabra escrita
ya no admite cambio ni tiene punto de retorno.
Ahí está. Para siempre.
Nuestra historia es algo físico,
en cuerpo y mente
ordenada,
plasmada en el papel porque quisimos.
Porque pensamos en atesorarla de por vida.
Nadie puede negarla.
Ni siquiera tú y tus intereses.
Podría reproducirla entera,
tal como la escribimos.
Lo que está escrito da fe,
es certificado y garantía.
"28.05.10:
Símplemente un hola de tu parte ya me llena.
Miles de besos.... Todos, todos nacen para ti"

Eso escribiste tal día.
Es un ejemplo de la verdad absoluta.
Así de simple, así de cierto.
Algo innegable, inamovible,
sin el beneficio de ninguna duda.

Quiero preservar mi historia,
mi memoria.
Que todo el mundo sepa, cuando quiera,
lo que yo viví. Yo no escondo nada.
Que nadie me niegue los derechos.
Para eso yo fui protagonista!
Por eso la reescribo sin nombrarte
(eso jamás lo haré para que nadie te reconozca)
en el único lugar posible que me dejas,
donde nadie me destierra,
quizás para recordarte que existí,
igual que tú conmigo,
tú que vives escondido en tus sombras.
Pero esta historia también es tuya.
Tengo memoria y páginas.
Páginas que tú mismo rubricaste.
Tengo memoria como para llenar este espacio.
Y no sólo este, sino cien!
Y a mí nadie me hace callar
una verdad.
Escribo y escribiré cada recuerdo
por si a ti se te va olvidando algo...

Me quedan memorias para rato!

Y después...
niégame si te conviene.
Me da igual.
Cada uno se engaña como quiere.
Yo no quiero engañarme a mí misma
ni a nadie.
Ni me avergonzó nunca el sentimiento.
Además, jamás me ha gustado el silencio.
Tu silencio es la llave que abre mi boca
y mi voz. Esta voz
por la que un día, la tuya,
enmudeció de pura emoción...

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