
Tu primer regalo fue en clave de sol.
Ese par de lápices que compraste en la Ópera de Viena para mí.
Los enviaste por correo y temblé al recibirlos, como con todos los regalos que me enviaste después.
Recuerdo tu viaje a Viena. Era la primera vez que salías sólo con tus amigos a un lugar tan lejano. Estabas lleno de temores, de dudas, de...complejos? Una total inseguridad. Nunca has sido lanzado a la hora de hacer nada. Para dar un paso, un pasito, necesitas saber a ciencia cierta que el éxito está asegurado. No te mojas porque sí, no arriesgas, no apuestas porque no sabes perder. Tienes que tenerlo todo previsto, todo calculado, ningún cabo medio suelto. Espero que lo hayas superado porque eso resta emociones a la vida misma. Y también anula posibilidades...
Me pasé los días quitándote temores y tratando de hacerte ver que sería sin duda una maravillosa experiencia, tratando de convencerte para que por nada perdieras esa oportunidad. Yo acababa de regresar de Berlin por esas fechas.
Te llamé por teléfono a Viena, te acuerdas? Siempre nos temblaba la voz cuando hablábamos por teléfono. Pura emoción. Y después volviste tan contento con la nueva experiencia. Ayyy, miedosillo...
Recuerdo que hiciste una lista y todo con las cosas que pensabas llevar en la maleta, jajaja! Todo previsor, y preocupado, llevabas una maleta que pesaría como una tonelada. Y la mochila, por si algún detallito había que llevar encima.
Y luego me contaste tantas cosas! Todas las fotos de tu viaje las guardo con cariño.
Yo todo lo guardo con cariño, incluso lo que no debería. No estoy segura de que hagas lo mismo. Tú eres...diferente. Demasiado orgullo. O no?
Por aquel entonces, nuestras fotos viajeras llevaban una especie de señal. Yo me dejaba fotografiar haciendo un gesto concreto con la mano que significaba que durante todo aquel viaje pensaba en ti. Ya sabes el gesto. Y tú hiciste lo mismo con tus fotos de Viena. Tu mano con un gesto concreto significaba que en aquel viaje me llevabas contigo. Las miré tantas veces! Llevabas el pelo como menos te gustaba, pero como más me gustaba a mí. El gorrito tenía la culpa de eso ;)
Cuando yo vaya a Viena, algo que tengo pendiente, me acordaré de ti, seguro. Igual que cuando tú visites los lugares en los que yo estuve y me fotografié para ti.
Puede que compre ese Mozart peluchete del escaparate, tan caro, que te dio penita no poder comprarme, o lencería, ya que contabas que había muchas tiendas dedicadas a la ropa interior :P
Me acordaré, sin duda, cuando haga palmas, como tú, en la ópera escuchando la Marcha Radetzky . Es inevitable, al menos para mí, que no trato de evitar nada.
Puede que me coma un kebab a tu salud!
Por los viejos y buenos tiempos, cuando nos regalábamos amor sin fin!
Aquí estás, con tu grossentochen verde y esa V invertida en tu mano recordándome que me llevabas contigo a todas partes...
Ya debes haber superado esa fobia a lanzarte a los viajes. Seguro que sí.
El amor hincha las velas de los barcos y les da alas.
Debes haber viajado mucho últimamente. Si no lo haces, deberías.
Gracias a mí has superado muchos miedos e inseguridades.
Antes de mí eras otro. Yo te di la vida que te faltaba,
la que ahora seguro te es necesaria incluso para lanzarte a viajar.
Aunque de algunos sitios ya tienes souvenirs...
No hay comentarios:
Publicar un comentario