*
Él entró sin llamar, como debía ser.
De repente sonó una voz alegre y amable que dijo:
¡¡¡Bienvenido a la libertad!!!
Y él contestó algo aturdido:
Huy, perdón, me he equivocado de puerta.
Dio media vuelta y se marchó a su celda.
*
Te suena?
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