miércoles

Cuento enano para Cobardes

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Él entró sin llamar, como debía ser.

De repente sonó una voz alegre y amable que dijo:
¡¡¡Bienvenido a la libertad!!!

Y él contestó algo aturdido:
Huy, perdón, me he equivocado de puerta.

Dio media vuelta y se marchó a su celda.





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Te suena?





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