*
No quiero ni imaginar la cantidad de mentiras que por tu boca habrán salido acerca de mí, de nosotros, de ti con respecto a mí, de mí con respecto a ti...
No quiero ni imaginar la cantidad de versiones, de cuentos chinos, de negaciones que hagas. Puede que incluso haya insultos, menosprecios y otras perlas para mí con tal de demostrar algo que sabes que no es.
Me parece de lo más asqueroso y horrible.
Y supongo que para mantener tu imagen, tu valía, tu todo eso de lo que has presumido siempre, lo harás.
Sí, desconfío absolutamente de ti porque te creo capaz de todo con tal de salir ileso de las verdades que no te benefician, como ya hiciste antes a pesar de causar un daño que jamás podrás imaginar. No estás hecho de buen paño, al contrario que tu traje, el que te pones para lucir ante los demás.
Por eso estoy aquí, para defender la verdad, las verdades esas que jamás, jamás, jamás saldrán de tu boca. Las que nunca te atreverás, por tu condición cobarde, a reconocer ante nadie, ni siquiera ante ti mismo. Aquello que reconozcas o admitas, habrá sido previamente versionado, magistralmente manipulado por ti y tu innegable destreza para manejar la palabra en pro de tu interés.
Me da asco pensarlo...
Pero qué pena que tengas que vivir ocultándole las verdades a quien te quiere creer por encima de todo. Y más pena me da que esa persona no lo sepa y tenga que vivir con ello ignorante de tu verdadero pensamiento y sentimiento.
Como tú mismo dijiste una vez: "Cuando las cosas van mal, tanto que parece que no tienen solución, sólo quedan dos opciones: rendirse o tirar de la épica".
Pues eso, si esta te sale bien, será épica, sin duda...Se te da muy bien tirar de ella...
Si las narices crecieran, como le ocurrió a Pinocho, podría darte un besito de esquimal sin tener que moverme de mi casa.
*
No hay comentarios:
Publicar un comentario